FAMADICTA

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Una no puede contenerse más. Desde este momento y semanalmente trataré de comentar lo más destacable de este programa que ha cambiado por completo mi vida y que me tiene totalmente enganchadísima. Vamos, que si una emula las “caminadas” de las Pussycat Dolls por el pasillo más de tres veces por semana no es únicamente por aburrimiento, es que A-L-G-O está pasando. Intentaré hacer un decálogo del por qué me gusta tanto “Fama, ¡A bailar!”:

1. Sin duda alguna, Rafa Méndez. Este hombre es capaz de levantarle el ánimo a un muerto. Su sangre canaria, combinada con la experiencia adquirida en la televisión italiana y como bailarín de artistas como Emma Bunton, Sophie Ellis-Bextor, las Atomic Kitten o la inefable Melody lo han convertido en el profesor/showman perfecto, hasta el punto que podría perfectamente conducir su propio espacio. Desde aquí dejo constancia de lo mucho que me gustaría conocerlo y estar a sus órdenes en una de sus clase de funky. Es digno de celebración que alguien que trabaja en una televisión española tenga exactamente los mismos gustos musicales que una. Sus expresiones “amazing”, “cagada de paloma fría” y “Houston… llamando a Tatiana” son ya un clásico de nuestros días. Comparto con él la búsqueda irrefrenable de todo aquello que pueda resultar hot y alegrarnos la tarde. Su último descubrimiento, la cubana Massiel:

Vamos, que es lunes, y la vida son cuatro días cagados” (Rafa dixit).

2. Victor Ullate y Lola González. Al principio resultaban bastante sosillos y destacaban por las reprimendas que les soltaban a los concursantes, pero con el paso del tiempo han ido demostrando su gran profesionalidad y humanidad. De gente así es fácil aprender cosas.

3. Marbelys Zamora. El icono sexual de hombres heteros y mujeres lesbianas ha dejado patente que detrás de esa muchacha que bailaba en “Crónicas Marcianas” se esconde una gran profesional con una larga carrera a sus espaldas. Destaca la paciencia que tiene la chica en las clases de lírico, donde la mayoría de los concursantes van más perdidos que un pulpo en un garaje.

4. Paula Vázquez. Nunca alguien que se equivoca tanto ha resultado tan entrañable. Aunque todavía es incapaz de hacer un recuento de seis votos correctamente, su naturalidad y simpatía hacen que sea la conductora perfecta del espacio. Ni a las propias parejas les importa que se equivoque al leer sus nombres o que presente a una en lugar de otra, y es que eso la hace ganar puntos. Su gran virtud es el dinamismo y la simpatía que le da al programa a pesar de sus meteduras de pata. 

5. Los concursantes. De los cuarenta concursantes que ya han pasado por el programa hay para todos los gustos. Especialmente destacaré a Quique por lo bien que domina todos los estilos, por lo buen compañero que es y por lo guapo que está con eyeliner. De las chicas me quedo con su pareja, Vicky, otra musa del público lésbico y que destaca por su dulzura, profesionalidad y versatilidad. Mi pareja favorita sin duda.

También me gusta mucho lo bueno que es Ángel, lo simpático que es Álex, lo madura que es Lorena y lo valiente que es Sonia. También están bien reflejadas las dos caras de la homosexualidad en las figuras de Jacob (la candidez) y Juan Carlos (la maldad).

En el plano negativo (y después de la celebrada expulsión del esperpéntico Marcos) sólo destacaría a Susana, que después de perder diez kilos se cree Britney Spears y se ha vuelto insoportable. Suerte tiene que Ángel, haciendo honor a su nombre, la aguanta.

6. La música. A una se le saltan las lágrimas de emoción al ver que se coreografían temas como “Buttons” de las Pussycat Dolls, “So much better” de Janet Jackson, “Take control” de Amerie, “Freakrum dress” de Beyoncé o “The way I are” de Timbaland/Hilson. Repito: A-M-O a Rafa. Y hoy he descubierto que para esta semana prepara “Scream” de Michael y Janet. ¿Es para emocionarse, o no?

7. La gala de los domingos. El público pedía a gritos una gala nocturna y a partir de ayer, la tendremos cada domingo puntualmente a las 21:30 h. El escenario es espectacular, y ayer quedó patente lo mucho que ensayan los chavales. Mención especial para Sonia luchando desde el aire con las cuerdas.

8. Los estilos. La búsqueda del bailarín perfecto hace que éste deba desenvolverse con soltura en los tres estilos propuestos por los profesores: lírico, urbano y funky. Personalmente me quedo con el funky, aunque me está sorprendiendo lo mucho que me enganchan también las clases de Marbelys.

9. El formato. En “Fama, ¡A bailar” no hay tiempo para lamentarse. Los concursantes preparan muchas coreografías a lo largo de la semana aparte de la que tienen que defender el día de la lucha por la inmunidad. De los menos gráciles salen los dos nominados que arrastran a sus respectivas parejas para una lucha sin cuartel en la que uno de los cuatro abandonará definitivamente el programa. El salvado sin pareja deberá retar a alguien del mismo sexo al día siguiente, del que saldrá el segundo expulsado de la semana, por lo que estamos en tensión durante tres días seguidos. Cuando una, por cosillas del trabajo, no puede estar al pie del cañón, siempre cuenta con una llamada telefónica salvadora y reveladora de su padres sobre las diez de la noche informándole puntualmente de todo lo que ha acontecido ese día. ¡Qué bonito es disfrutar algo en familia!

10. La homosexualidad al descubierto. Por fin se ha producido el primer love affair entre dos chicos gays en un reality. Aunque algún otro se cobija a buen recaudo en su armario imaginario, Juan Carlos y Jandro ya han dejado patente la atracción fatal que existe entre ellos. Muy bien por su naturalidad y por la de todos tratando el tema, aunque esta historia va a durar menos que un caramelo en la puerta de un colegio.

Seguiré informando, tratando que este espacio no se convierta en un monográfico sobre Rafa Méndez…

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