LOS CHINOS, LOCOS POR AVRIL

Pekín 2008. Ésta es la fecha que puede cambiar el mundo: las grandes multinacionales preparan el acecho al gran gigante asiático, donde imperios como la Nike o la Coca-Cola podrían hacer verdaderamente su agosto de por vida. Como re-puta-da cronista social que soy, me veo obligada a hacerme eco de una noticia publicada por esa gran Biblia de la comunicación que es el diario gratuito “Metro” y que nos cuenta que la pequeña Avril Lavigne ofreció un concierto el pasado 15 de Agosto en el estadio Qi Zhong de Shanghai, tras sortear sin problemas la censura del gobierno de Mao Zedong (supongo que como los chinos no saben los que es un skater, pues a ellos plin).  “¿Será su look de skater precisamente o sus desenfadadas melodías lo que atrae al público chino?”, se preguntaba el rotativo. Supongo que será más bien lo segundo, no creo que los monopatines entronquen directamente con la tradición cultural de unas dinastías milenarias, vamos.

A continuación, las fotos de Avril al llegar al aeropuerto de Shanghai (izquierda) y después de cantar satisfactoriamente “Girlfriend“ ante 8.000 personas (derecha). No es de extrañar que los chinos la aplaudieran a rabiar, más teniendo en cuenta que la canadiense se tomó algunas pequeñas licencias respecto al vestuario para que el público se sintiera como en casa.

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Lo dicho. Un nuevo horizonte se abre frente al panorama discográfico internacional. Ya otros artistas habían actuado en el país oriental: Wham! en 1985 (es decir, ya hace veinte años que los chinos también saben que George Michael pierde aceite), Christina Aguilera, Roxette, Eric Clapton y los Rolling Stones, que tuvieron que eliminar algunos temas de su repertorio. Próximamente lo harán las Spice Girls, y aunque Vicky Beckham sea lo menos parecido a un Buda que hay en la Tierra, se espera otro éxito apoteósico como el de Avril.

Aunque todavía se me antoja muy lejana una edición del Summercase en la plaza de Tian’anmen o el desfile del Gaypride por la Gran Muralla, lanzo una propuesta mucho más alcanzable a corto plazo: que Beyoncé vaya preparando la versión en chino mandarín de su “Beautiful Liar” a dúo con una ídolo pop local (Bey puede con lo que le echen), a ver si así consigue que se olviden de su marido Jay-Z, que fue vetado y no pudo dar su concierto en China por ser tachado de “grosero”.

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