LA PASTILLA

Este pasado verano, sorprendentemente, en España no hubo canción del verano. Todo un clásico, un must de cada verano. ¿Necesario? No sé, pero que lo ha habida año tras año desde “Eva María se fue” es una certeza más que absoluta. La única que ostentó algo ese primer puesto como canción estival fue la absurda canción de Tata Golosa, una italiana sin mucha gracia pero que dio en el clavo al hacer una de las letras más surrealistas, o tontas simplemente, de los últimos tiempos. “Y ahora… los tambores… Disco-dance, housemusic, afterhour…”. Totalmente imposible.
Y ahora repite. Y cuando digo repite es literal. Porque es que la canción es idéntica a su “Micromanía“, pero sustituyendo los micrófonos por una pastilla y una base un poco cambiada (más electro y menos housemusic). A mí casi que me hacía más gracia las connotaciones fálicas de los micrófonos, en una lectura muy personal del tema. Lo mejor es la escena inicial cuando aparecen dos polis diciendo: “Un dos, un dos…”. Hasta que uno de ellos, al que le debían faltar cinco minutos para entrar al escenario a hacer el show de boys, no se puede resisitir y dice: “Los micrófonos”.
Los lyrics: Doctor, la pastilla / Calor, la pastilla/ Mi cabeza, la pastilla / Tu cerveza, la pastilla / La colita, la pastilla / Mi cuerpo, la pastilla / Enfermera, la pastilla / Y la chica…

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