DIÁLOGOS DE MADRID (y 16)

europride-madrid-20070139.JPGMercedes Piporre: Bueno, ahora ya hacía un tiempo considerable que no nos sentábamos en nuestra terraza del Estu para rememorar nuestras hazañas por la capital.

Marisol Isombra: Yo creo que en el fondo necésitabamos un tiempo para digerir y asimilar lo que pasamos esa última noche, que acabó siendo la más gloriosa.

M.P.: Pues ya ha llegado el momento de recordar la Meca de las maricas a la que nos llevaron.

M.I.: Desde luego. Hicimos nuestro propio peregrinaje. Después del concierto nos reunimos con una amiga recién llegada de Berlín que sería nuestra guía espiritual esa noche.

M.P.: Dioss! Había olvidado ese viaje en taxi hacia la casa de nuestra amiga para dejar su maleta. Tu y yo con los ovarios por pajarita, a 100 por calles de un solo carril, con coches en ambos lados aparcados y en subida de un 30 % perfectamente.

M.I.: Derrapando por Lavapiés. Ale, viva Fernando Alonso, la madre que le parió y el daño que está haciendo al automovilista medio español.

M.P.: Algo fuerte tenía que pasarnos después de haber sobrevivido al Diablo sobre ruedas.

M.I.: Y así fue. Hicimos unas breves paradas en la plaza de Chueca, en el Odarko, y todo estaba muerto. Pocas esperanzas teníamos ya. Bueno, pocas esperanzas tenía yo, que mi nivel de aguante había llegado a su límite y necesitaba arrimarme a un hombre como una mula a su alfalfa. Que una cosa es la contención y otra la tortura. Una aguanta sin ningún tipo de problemas en una convención de oncólogos oxagenarios, pero en una ciudad con 3 millones de maricas concentradas y bajo los efectos del calor abrasador, pues no le pidas peras al olmo.

M.P.: Mi contención sí que fue titánica. Pero, bueno, por el bien de tu salud, aterrizamos en el Strong. Fue entrar ahí y revivir.

M.I.: Desapareció el cansancio y entramos en un estado de gracia divina.

M.P.: Qué local, y qué bien entraban los cubatas.

M.I.: Y ese cuarto oscuro, que no es que fuese inmenso, es que tenía rincones que pertenecían a la provincia de Toledo…

M.P.: Yo me quité la camiseta y me entregué por completo al musicón, divino musicón. Tu aparecías y desaparecías, hasta que ya fijaste tu presa y te quedaste por ahí rondando dándote el lote.

M.I.: Ciertamente, tengo que alabar tu fidelidad, pues aguantar con todos los que te entraban y veías pasar…

M.P.: Bueno, es que al pobre italiano-maromo que rechacé haciéndome la decente e improvisando que mi novio (tú) rondabas por ahí… Y él que me dice: “Oye, que tu novio se está morreando con otro”. Y yo: “Será perra. Pues voy a pedirme otro cubata”.

M.I.: Total, que salimos del Cielo ya muy tarde. Yo me iba al hotel de mi chulo y tú al nuestro.

ZAGAL M.P.: No te olvides de la cervecería “El Zagal”, al lado de la puerta del Strong, que es que ni hecho a propósito…

M.I.: Qué hábiles estuvieron los dueños. Andamos un rato y al separarnos tú que nos dices, sufriendo porque al día siguiente teníamos que dejar el hotel a las 12: “A ver, vamos a hacer las cosas bien. Miguel, dame tú número, que Marisol va sin batería”. ¿¿Miguel?? Te lo presenté como dos veces: Daniel. Tú y los nombres…

M.P.: Todas tenemos un punto débil, coño. Pero si algo fue de admirar fue como reviviste a la mañana siguiente.

M.I.: A ver, no hay nada más renovador que follar cuando toca. Así que a las nueve de la mañana, habiendo dormido quizás dos horas, me levanté, me eché a la calle (lunes por la mañana, con toda la gente yendo a trabajar) y fui andando hasta nuestro hotel, pasando antes por la Fnac para recuperar la targeta de crédito que se había quedado la palurda de la cajera el día anterior. Me salió todo rodado.

M.P.: Desde luego. Llegaste que yo no podía ni creérmelo tanta responsabilidad. Dormimos aún una horita más, ¿no?

M.I.: Sí, nos dio tiempo de dormir algo más, recoger y dejar el hotel. Y ya teníamos ahí, en mi móvil, la despedida de Titania, su último número. Un sms a las 9 de la mañana en plan: “¿Estáis despiertos? ¿Hacemos algo?”

europride-madrid-20070138.JPGM.P.: Claro, ella levaba como 15 horas durmiendo y estaba como para ir a hacer footing a las 8 de la mañana. Y la llamada, eso sí que fue ya el retorcer la historia al máximos. Ella: “Pero, ¿váis a subir a Chueca? ¿Qué haréis exactamente? Porque si subís yo ya no bajo, pero si no subís yo ya bajo, entonces ya nos movemos, pero no volvamos a subir a Chueca, ya vamos a comer a otra parte…”

M.I.: Por fin bajó a Lavapiés, comimos tranquilamente en nuestro bar preferido de La Latina un fantástico menú y ya recogimos y para Atocha.

M.P.: Vuelta a casa. Aún nos esperaba la peli “Ratónpolis” en el tren y el documental “Guardianes del planeta”.

M.I.: Los de la Renfe si algo tienen es capacidad para sorprender con sus elecciones. Pues lo de Guardianes del Planeta no era un documental sobre los científicos de la Nasa, sino sobre la vida de la ballena franca austral y otros bichos…

M.P.: Bueno, es que tú te quedaste dormida y no lo seguiste, pero yo me tragué frases del tipo: “En la Patagonia, los leones marinos tienen la época de celo en primavera y las morsas en verano. Y es una suerte que sea así, porque sino sería un despiporre.”

M.I.: Vamos, que la naturaleza es sabia. Y, al fin y al cabo, eso te ayudó para tu nueva identidad. Volvimos a casa convertidas en Mercedes Piporre y Marisol Isombra y con un montón de ganas de cotillear y hacer teorías sobre el mundo. ¡Viva Madrid! ¡Y viva el Europride!

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