DIÁLOGOS DE MADRID (13): LA MARCHA
Mercedes Piporre: Tarde, muy tarde, empezaron a salir las carrozas.
Marisol Isombra: Sí, debían ser como las 20.30. Había de todo tipo y para todos los gustos: osos, leather, lesbianas varias, mixtas, temáticas (con ambietación grecoromana, por ejemplo), musculosas, de discotecas, webs y revistas… Incluso había una de ¡¡Google!!
M.P.: La más currada era sin duda la de Zero, que llevaban dos carrozas, la primera con un show circense sofisticado muy bonito, la segunda repleta de chulos.
M.I.: La de Matineé, en sus línea, repleta de musculocas. De hecho, bastante parecida a la de Gaydar.
M.P.: La del Eagle era de las más divertidas. Una temía que en cualquier momento no se les fuera la pinza y empezaran a follar delante de todo el mundo. Una fina línea separaba la fiesta de la orgía en esa carroza… Con lo sueltas que están…
M.I.: Y luego estaban toda la retahíla de famosos y famosetes que poblaban las carrozas. En la de la Boite, el panorama era un tanto esperpéntico: Marlene Morreau, Parada, el Golosina y un periodista del corazón, Luis Rollán.
M.P.: Menudo cuadro, y en la del Bakala.org, una de las más cachondas también, repleta de garrulos en gayumbos, se afincaron a La Veneno, que, pobre mujer, menos mal que le pusieron una silla porque no aguantaba más de 2 minutos en pie…
M.I.: La que iba más repleta de famosos, sin duda, era la de la revista Shangay: en primera línea, la Terremoto; pero detrás llevaban a gente tan variada como Boris Izaguirre, Bustamante y su mujer, varios componentes de Locomía, Toti de ¡Mira quién baila!, y la que proclamaron reina del Europride, Marta Sánchez.
M.P.: Sí, con un pelucón rosa en plan princesita, estaba bastante mona. Pero no te olvides de comentar las compañías de la Terre. Me refiero a ese ser que la acompaña a veces de forma espontánea, que creo que es una de las Chanclettes, y que está algo zumbada.
M.I.: No lo dudes, en una de las sesiones dj que la vimos perdió la peluca, se quedó medio en bolas… Aquí lo que nos hacía sufrir es que no se pegara un batacazo desde lo alto de la carroza, porque estuvo a punto a punto en varias ocasiones.
M.P.: Esta vez ya no llevaba ni peluca ni nada, y parecía lo que es: un señor mayor con gafas vestido de rosa y con tacones plateados…
M.I.: Tampoco nos olvidemos de la carroza donde iba esta travesti de abajo, que llevaba a un cubano el cual no se había dado cuenta que se le salía un cojoncillo del tanga… Y él venga a saltar como una loca y todo el mundo viendo botar ese cojón…
M.P.: Y de la carroza de Titania en acción, que realmente era muy bestia. Llevaban tecno a saco, iban borrachas como cubas y las carroza pegaba unos saltos que parecía que se iba a hundir en cualquier momento. Era de las más animadas, sin duda. Y Titania, en una de las veces que la vimos pasar, ya estaba acosando a los toreros que la acompañaban: recuerdo una de las veces que estaba bien arrimada a uno, tocándole el torso y le debía estar diciendo algo como “¿tu madre sabe que tienes un pecho tan, tan bonito?”
M.I.: Fue muy bestia todo, estaban las calles completamente desbordadas de gente bailando, saltando, observando… Niños pequeños, familias de todo tipo.. Fue todo muy muy sobrecogedor y emocionante…
M.P.: Qué falsa, a ti lo que te emocionó, más que el espíritu de la concentración, fue la policía municipal que controlaba el cotarro…
M.I.: Vale, lo reconozco, ese policía de la foto me alteró un poco… Casi le hacemos un book. Lo más fuerte fue leer al día siguiente, en la crónica de la mani en “El Mundo” (!!), que los policías municipales de Gallardón fueron objeto de “flashes robados” durante la marcha y que recibieron diversos “besos volados”. Literalmente. Y luego una declaraba: “Yo creo que Gallardón en el fondo nos apoya, por eso nos pone estos polis”. Pero, bueno, tú tampoco estabas inherte, eh, que había para todas.
M.P.: Tú dirás. Fue de Nobel lo que yo hice en Madrid esos días por mantener mi fidelidad intacta.
M.I.: Bueno, y hasta aquí la crónica de la manifestación. Esperamos a ver un poco la carroza de Fangoria, y ya retiramos al hotel, que con la coña debían ser casi las 11. Por supuesto, no nos planteamos ya ir a Plaza de España a ver los conciertos que hacían.
M.P.: Bueno, es que, de hecho, durante todas esas horas, no conseguimos entrar ni en la Gran Vía, que en realidad era como la parte central de la mani. Además, aún nos esperaba un buen tute por delante.