DIÁLOGOS DE MADRID (9)
Mercedes Piporre: Ahí ya se nos pasa la borrachera y se va todo un poco de madre.
Marisol Isombra: Sí, porque de repente nos pusimos súper serias discutiendo de temas variopintos con una intensidad y un apego increíbles.
M.P.: Ya no volvimos a reir en toda la noche, todos los temas nos parecían serios y trascendentales. Nos implicábamos mucho en la conversación y se llegaron a oir frases tipo: “No sé si podré superar que Rita Barberá le haya ganado a Carmen Alborch las elecciones municipales de Valencia”.
M.I.: Sí, hablamos de política, de arte, de música, de mitos, de amigos. Titania estaba un poco ida, y hablando de una pareja amiga decía: “Él, por eso, tiene que ser un sol, porque para aguantar a alguien tan chabacana como ella”. Y nosotros le decíamos: “No, si ella no es nada chabacana”. Y ella insistía: “Bueno, yo no la conozco de nada, pero es de un chabacano…”. Llegó todo a un punto absurdo un poco preocupante. Como la frase de: “Yo creo que a él lo que le gusta es que su novia se lo folle y le dé por el culo”.
M.P.: Total, que nos vamos al hotel, hablando y discutiendo encanizadamente sobre aquéllo y lo otro. Y Titania se acopló, obviamente. Le daba palo volver a su casa, debían ser ya como las 5 y pico o las seis, y se vino.
M.I.: Y ya en la habitación las discusiones no pararon. Fumando como carreteros y sin dejar un segundo en silencio. A mí me costó bastante dormirme, y encima con Titania en mi cama. Pero cuando por fin me duermo empiezo a sudar, se hace de día, y de repente me levanto con unas ganas de mear terribles. Me voy al lavabo y cuando vuelvo, Titania estaba fumándose un cigarrillo tranquilamente en el balcón…
M.P.: Ale.
M.I.: En total, dormiríamos como unas cuatro horas o así.
M.P.: Sí, porque Titania se levantó enérgica y espabilada, buscando un móvil en el que poder consultar la hora para echarnos de la cama…
M.I.: Ya es típico de ella, pillarse una buena cogorza y al día siguiente levantarse a las 9 de la mañana como para ir a hacer footing. Y a ti te trata de vago por no querer hacer los 100 metros lisos.
M.P.: Total, que se levanta, abre el balcón con todo el sol, empieza a gritar “Viva los Sanfermines!” a la gente de la calle y se mete en la ducha. Se lava a fondo, se seca con nuestras toalllas sin pedir permiso (!) y nos empieza a meter prisa para ir a comer algo.
M.I.: Manda huevos… Y, encima, sin venir a vuento, nos suelta: “Ah, por cierto, la semana pasada me dio un cólico nefrítico, me tuvieron que llevar al hospital y acabé meando una piedra”.
M.P.: Nos descolocó. Toda la noche charlando de chorradas AJENAS, y ella sin mencionarlo, y nos lo dice como quien dice que ayer se comió un helado de fresa muy rico.
M.I.: Claro, y nosotras preocupadas: “Pero, ¿estás bien? ¿te dolió? ¿hay peligro de que te pase más veces?”. Y ella en plan: “Sí, es el peor dolor del mundo. ¿Vamos a comer un bocadillo de calamares?”.
M.P.: Qué poco apego, hasta a las enfermedades…
M.I.: Total, que nosotros hechos polvo arrancamos como podemos. Y al devolver la llave en recepción, el del hotel me dice: “¿Ese chico ha dormido con vosotros, no?”. Claro, ante la evidencia de que Titania estaba ahí de pie mirando las musarañas, tuve que contestarle afirmativamente. Y me dice que nos cobrará un suplemento de 12 euros.
M.P.: Eso no fue lo peor, sino que al salir Titania tiene el morrazo de decir: “Pues ¿qué putada, no, que os cobren suplemento?”.
M.I.: Ala, como si la cosa no fuera con ella.