EL EVANGELIO DEL POP

Sí, podríamos referirnos perfectamente a las nuevas fotos del “Blackout” de Britney, pero no se trata de eso.

Nuestra sección del “Hit de ayer, hoy y siempre” que cada semana incluímos por partida doble en nuestro Amarican ha impulsado la creación de una nueva categoría que necesitábamos como el comer y que llevará por nombre “El Evangelio del Pop”. En ella celebraremos regularmente el revival de actuaciones y videoclips que han calado muy hondo en nuestra psique y nuestro corazón y que nos han ayudado a entender la vida desde otro prisma distinto, mucho más divertido y desenfadado, dónde va a parar. Una imagen o un momento que se nos ha quedado grabado en nuestra retina y que, como diría La Más Grande, “ahora ya nadie puede apartarlo de mí“.

Este apartado nos aportará la libertad necesaria para incluir todo ese material que ha hecho grande al pop (desde las estrellas más rutilantes hasta las que de forma más modesta y a nuestro parecer han aportado también su granito de arena a la causa) y será un enlace perfecto a series temáticas que iniciamos en su momento como el “Cher Show” o, más recientemente, “Los Archivos de Boy George”.

La mejor manera de empezar es presentar la actuación que originó toda esta idea.

EL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO

En la Wikipedia, definen Den Harrow como un proyecto musical italiano de mediados de los ochenta que tuvo un éxito enorme en todos los recodos de la Europa occidental (aún existía la Europa comunista). La imagen de este proyecto fue la estrella Stefano Zandri. Puntualicemos antes del primer visionado:

- Estamos en el año 1985, en una televisión italiana, la RAI.

- No es gay. Actualmente Den Harrow (Stefano) está casado, co-escribe canciones con su esposa y participa en programas tipo “La isla de los famosos”.

- Él no cantaba las canciones. Era sólo la imagen. De ahí que lo definan como proyecto: las voces originales pertenecen a dos cantantes americanos afincados en Italia durante la era del italo-disco. En este caso, la voz es de un tal Chuck Rolando. Todo esto, como en el caso de Milli Vanilli, se supo años después.

- Pero no importa para nada. Porque lo esencial es verle actuar, cante Fraga o cante la Caballé.

DEN HARROW - A TASTE OF LOVE

Consideraciones post-visionado:

- ¿Cómo puede no ser gay?

- La época del italo-disco fue una era dorada.

-El estilismo: unas botas negras de cuero, una bufanda de lana negra, un traje plateado de astronauta con escote, debajo del cual lleva una camiseta blanca, y un cinturón negro hecho trizas. Esos pantalones no podrían hacerle buen culo ni a Naomi Campbell.

- El baile de la introducción, especialmente los 20 SEGUNDOS QUE PERMANECE COMPLETAMENTE INMÓVIL, merece un Grammy a toda una trayectoria. A eso le llamo yo PRESENCIA Y ACTITUD. Eso es ser una ESTRELLA. ¿A quién le podía importar que cantara si hacía cosas así de maravillosas?

- Julia Otero se inspiró en personajes así para sus peinados del 3×4.

- La cuña de la locutora en medio de la actuación (en el minuto 1:50) es impagable. Viene tan a cuento…

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