DISCIPLINED

disciplinePresentar el nuevo disco de Janet Jackson se me ha convertido en un asunto peliagudo. Básicamente, por la controvertida relación que tiene la Hermana Menor con el público norteamericano desde lo del pezón de los cojones. Los yankis la adoran por esa trayectoria impecable como estrella del pop, pero a la vez los prejuicios conservadores de una sociedad tan carca la rechazan por haber sido tan obvia (digamos que si se habla de una teta como si fuera un melón no dicen nada, pero cuando la ven en prime time y encima con un piercing, les cogen todos los males). A Janet todo esto la ha afectado, naturalmente, y le está costando reubicarse y recuperarse sin renunciar a ella misma.
Está claro que cualquier álbum de Janet es un pedacito de perfección en forma de cd. Discipline es sencillamente fantástico, aunque quizás no lo suficientemente rompedor, espectacular o diferente para devolver a Janet a la Gloria (Gaynor). Aún así, le ha valido un merecidísimo número 1 en la Billboard y su público más fiel (que es muy numeroso teniendo en cuenta que Janet es más americana que una cheeseburger) está más que encantado. Es fácil ponerla verde, pero a veces olvidamos lo minucioso, detallista y cuidado de cualquier trabajo de Janet. Son sencillamente impecables. Janet encarna a la perfección el ser una estrella: nació para eso y no puede huir de ello, es lo natural en ella. Empezando por el título, Discipline, que no podía ser más acertado. Es genial, divino.
El artwork merece un punto y a parte. Ese look cada vez más intencionadamente travesti le queda de perlas: la evolución musical y profesional se refleja también en su físico (más bien dicho, en su concepción del físico). Y, no nos engañemos, ya des de las modas glam de los 70, el transexual y el ambiguo se consideraban como un estado evolutivo superior del ser humano. Asimismo lo ve Janet, que en lugar de querer ser una negra medio en bolas del montón, transforma su imagen de forma atrevida y sofisticada, siguiendo la estela del Hermano Mayor. La portada de Discipline es tremenda.
Discipline es un álbum bien variado. Personalmente, veo una evolución hacia canciones menos típicas, más singulares y especiales. Eso es necesario, pues el mercado de R’n’B está algo saturado de siempre la misma canción, la misma voz, el mismo sonido y se agradecen apuestas innovadoras, porque suelen ser explosivas. Cierto es que, aunque nunca dejan de ser impecables, los álbumes de Janet se repetían algo desde All for you, quizás ese ha sido su mayor error, y el cambio es positivo, aunque podía haber sido más radical. Discipline tiene temazos increíbles:
- Rock with u: el que es ya segundo single tiene el mejor videoclip de lo que llevamos de año. Es un tema delicado, sugerente, bailable, sinuoso. Mi momento Discipline.
- 2nite: La guitarra funky es pegadiza a más no poder y ese estribillo que se repite de forma hipnótica para arrancar con un 2nite que pone a bailar hasta a los pandas rojos es genial.
- So much betta: La encarnación de la disciplina según Janet es un robot llamado Kioko que mantiene diálogos con la Star (en sus famosos interludes) y le sirve también como confesor. En este caso, Janet le asegura que lo que último que hizo era increíble, pero que ella sabe que puede hacerlo so much betta. Entonces empieza una voz robótica infantil que navega entre percusiones mega hot que tendrían que hacer de este temazo un single indudable.
- Feedback: Tema bailable y cañero, buena elección como primer single.
- Rollercoaster: Funky y electro en estado puro. Aparentemente amable y suave, esta canción es todo un candidato a coreos en Fama (¿O es que aún no sabíais que Rafa Méndez es un fan incondicional de la Hermana Menor, que hasta ha hecho coreo de Curtains, la balada que cierra Discipline?)
- LUV: Otro temazo r’n’b para lujo de las escuelas de baile negras.
- Number 1: La colaboración con Missy Elliott ha resultado en el tema más suelto, más orgánico del Discipline.
- Baladas: el resto del disco son baladas y medios tiempos, que aunque a veces nos den algo de pereza, Janet los borda con esa voz tan dulce. A destacar especialmente Discipline, un temazo sobre la sumisión sexual, los roles en la cama y la súplica de unos azotes bien dados envuelto en una capa de amor y entrega total.
¡Viva la Discipline! Definitivamente, a nosotros también nos pone.

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