WHAT WE REALLY REALLY WANT
Nos hemos tomado un pequeño descanso navideño, merecido, y aquí estamos de vuelta. No hemos estado, precisamente, sin hacer nada, sino realizando trabajo de campo. Y es que aquí una servidora se cogió su bolsa de viaje, su baúl de los recuerdos y se marchó a Madrid el domingo a ver el regreso de las Spice Girls en primera persona. Debo decir que también me acompañaba cierto escepticismo ante tal regreso, pues a pesar de haber sido una fan acérrima, casi la que más, en mi adolescencia, una ya ve las cosas de otra manera. Vamos, que sabía que el “friendship never ends” no era el motor de la reunión.
Sin embargo, fue llegar y llenarme del entusiasmo y la buena disposición del público (gays y mujeres que hace diez años eran crías, algunos allí desde las 8 de la mañana), sufrir una regresión a mi más tierna infancia y me lo acabé pasando teta. El show estaba ya diseñado para eso: dinamismo, cambios de vestuario constantes, rápidos y muy dignos, apariciones y desapariciones por todas partes, escenario con plataformas y recovecos varios, buen sonido (mucho pregrabado), bailarines buenorros (creo que conté unos 10 en total)… Todo perfectamente coordinado para el entertainment puro y duro. El show pop por excelencia. Como si el POP se encarnara, cual Dios Padre con Jesús, en esas cinco mujeres, ya madres, que un día dominaron el mundo.
El repertorio fue el esperado: sus diez números 1, más “Stop” (que fue número 2), su actual single “Headlines”, las dos canciones de cierre (”If u can’t dance” y “The Lady is a vamp”) de sus dos primeros álbumes, un medley de versiones (”We are family”, “Celebrate the party”…) y canciones de las carreras en solitario de Emma (”Maybe”), Geri (”It’s raining men”) y Mel C (”I turn to you”). Mel B hizo en solitario una canción ajena que no sé cuál es y Victoria, a falta de carrera en solitario y de voz, desfiló con unas gafas de sol y un móbil al son de “Like a Virgin”. Hay que remarcar que Victoria fue aclamadísima por el público, y cada vez que le tocaba cantar en solitario la gente se volvía loca. Y Geri la más comunicativa y más simpática, pues no paraba de chapurrear guarradas y tonterías en castellano. Teniendo en cuenta que todo su aprendizaje de castellano le viene de haber hecho de gogó en Mallorca, pues una ya se puede imaginar el vocabulario que domina (”cojones”, “culo”, “polla”…).
Mel B, que está totalmente desatada, en trajes extremadamente ajustados de los cuales le rebosan los tetazos que se ha puesto, subió a un chico al escenario para hacerle un private show: le puso el coño en la cara y simuló hacerle una mamada. Cosa que a el chico no se si le gustaría demasiado, porque tardé poco en reconocerlo de su perfil en gaydar y bakala y en recordarlo de Barcelona. No digo más y no pongo el perfil que una es discreta.
Entre el cachondeo del público y el cachondeo del show, todo acabó siendo muy divertido. Me pareció perfecto el planteamiento que tenía el concierto, la actitud cachonda de ellas y la elección de los bailarines (había uno rubio tremendo, pero también había uno enfundado en taconazos en plan loca total que fue un puntazo). Victoria estaba a su puta bola: ella iba saludando todo el rato y muchas veces ni se acordaba de cantar: un cuadro, vaya. Pero ya es el papel que le toca. Geri estaba en su salsa y se lo pasó en grande. Y las otras, pues muy profesionales. ¡A Mel C hasta le quedaban bien los vestidos! Qué gran obra la de Roberto Cavalli para apartarla de su look transexual.
Nos dieron lo que queríamos (”what we really really wanted”). Y eso no es tan fácil, por eso les pongó un indudable 10. Sí señor. Ahora quiero el DVD. Que no pare la caja registradora.
January 25th, 2008 at 5:27 am
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