EN BUENA COMPAÑÍA
En ocasiones se agradece mucho poder asistir a conciertos como el de Saint Etienne en la sala Razzmatazz de Barcelona. En una época en la que no nos gusta demasiado que nos mareen, un evento de este calibre supone un soplo de aire fresco en nuestras ajetreadas vidas. Su actuación dejó encantados a todos los asistentes (tampoco éramos demasiados), siendo el único pero lo corta que resultó la velada. Corta pero intensa, y sencilla a la vez que sofisticada.
Y es que se nota que el trío lleva casi veinte años dando guerra. Sarah estuvo muy profesional, educada, agradecida y nos cautivó con su gran voz y esa dulzura que hace imposible que te la imagines perdiendo los papeles en un lance cotidiano. Desde un principio los allí presentes nos dejamos contagiar por los ritmos bailables de “Only love can break your heart”, “Nothing can stop us” y las increíbles versiones de “Sylvie” y “He’s on the phone”, que a lo largo de los años se nos antoja más y más como un tema de culto, totalmente ineludible.
Como siempre nos llama la atención el más mínimo detalle, nos quedamos prendados (como viene siendo habitual) con la mujer que hacía los coros, una especie de bibliotecaria de la Xarxa y votante de CiU que puso toda la carne en el asador para aportar su granito de arena en que todo resultara lo más agradable posible. Mucha es la obsesión admiración que sentimos por la figura de las coristas en general, y más si se trata (en particular) de solamente una. Echamos de menos no poder departir con ella una vez finalizado el concierto, una espinita que se nos ha quedado clavada.
En definitiva, un concierto muy agradable, del que también hay que destacar la amplia gama de asistentes que congregó: adolescentes, maduritos, españoles, extranjeros, gays, heteros, un gay haciendo de hetero, una francesa enorme borracha y una chica con collarín. Todos ellos cobijados por los fenomenales Saint Etienne.
Y ahora a esperar su nuevo trabajo, “Autuum wind”, en breve.
