SUSPENSO EN MATES
Que en una película sobre las matemáticas lo más destacable sean los senos de Leonor Watling no dice mucho a favor de la cinta en cuestión. Esto es lo que ocurre con el film de Álex de la Iglesia, que prueba nuevos registros (algo más comedidos, pero a la vez menos efectivos) en esta adaptación para la pantalla de la novela de Guillermo Martínez.
Lo que más llama (negativamente) la atención es lo mal dibujados que están los personajes, hecho que contribuye a que la peli no te interese un comino. Elijah Wood es un estudiante americano que viaja a Oxford a realizar una tesis que quiere que supervise a toda costa un profesor algo borde interpretado por John Hurt. Tanto el uno como el otro resultan más densos que Björk cantándote el “Cumpleaños Feliz” en una noche de borrachera, pero curiosamente establecen entre sí un vínculo que ya quisiera yo para mí con mis novios. Peor es lo de las féminas: Leonor Watling se enamora perdidamente de Elijah sin motivo aparente, y aunque uno acepte que el amor es lo que tiene, “que viene así, de esta manera“, como rezaba la canción de Julio Iglesias, produce bastante estupor ver como semejante mujerona se cepilla al pobre Frodo sin compasión. Lo de Julie Cox es peor, porque ésta, aparte de estar completamente como una cabra, ni siquiera llega a pasárselo por la piedra, con lo que su estado empeora si cabe.
Los crímenes se resuelven gracias a una sucesión numérica de la secta de los pitagóricos, como es natural. El problema es que a nadie le interesan los crímenes lo más mínimo. Todas las víctimas son moribundos ya talluditos con un pie ya puesto en el estribo y que lo único que necesitan es un empujoncillo que si no se lo da el asesino, se lo da la Seguridad Social, vamos. Hablando ya en serio, un bodrio como una catedral. Parece que solamente te pueden interesar las mates si eres un friki de tomo y lomo (hasta ahí puede ser), pero es que después de tanta lógica, aritmética, Wittgenstein y su “Tractatus Logico-Philosophicus” y demás zarandajas, la trama se resuelve en un plis gracias a la consulta por parte de Leonor (ella, que ni siquiera es matemática) de un cuaderno de repaso de Vacaciones Santillana.
No perdáis el tiempo, al menos que os pirren los senos (de Leonor).