SIETE MESAS DE BILLAR FRANCÉS
Da gusto comprobar la cantidad de buenas actrices con las que cuenta el cine español. La nueva película de Gracia Querejeta (que se ha llevado los premios al mejor guión y a la mejor actriz en San Sebastián) es un duelo interpretativo entre dos mujeres condenadas a entenderse para respirar un poco de aire fresco en sus difíciles existencias.
Maribel Verdú y especialmente Blanca Portillo lo bordan y demuestran que son dos de nuestras actrices en mejor estado de forma actualmente. La ex-integrante del equipo de la mítica “Siete vidas” (que para más inri tiene como madre en este film a Amparo Baró) es una bestia interpretativa que sabe dar la talla tanto en los momentos dramáticos como en los cómicos. El guión de la película está bien hilvanado, todos los personajes aportan algo a la historia y contribuyen a deshojar una historia con muchas capas, aunque lo que falla estrepitosamente bajo mi punto de vista es el leitmotiv de la misma.
La muerte del padre como hilo conductor de la historia está bien como excusa para reunir a unos personajes llenos de secretos que tienen mucho que recriminar a su suerte, pero se acentúa en exceso el dramatismo acerca de una absurda partida de billar que se disputó más de veinte años atrás y que ha marcado al personaje de la Verdú de por vida. No, Maribel no puede ser Tom Cruise en “El color del dinero”, y no nos engañemos, el billar es un juego un tanto aburridillo y pasado de moda para mitificarlo como la final de atletismo de “Carros de Fuego” en París-1924.