[REC]

rec.jpgHacía tiempo que no disfrutaba tanto en el cine. El planteamiento de la nueva película de Jaume Balagueró y Paco Plaza es sencillamente magistral y da más miedo que el último disco de Mago de Oz. Una reportera un tanto coñazo llamada Ángela (maravillosa Manuela Velasco), que podría perfectamente trabajar para el Tomate, y su cámara Pablo, conductores de un programa de reportajes en directo llamado “Mientras usted duerme”, acompañan a un grupo de bomberos de Barcelona en una de sus salidas nocturnas para conocer la rutina con la que desempeñan a diario su actividad. La “misión” es rescatar a una anciana atrapada en su piso de la Rambla de Catalunya, una tarea a priori exenta de emoción y que se disponen a cubrir con la mayor celeridad posible. Pero madre mía lo que les espera en la casa, aunque es mejor no comentar nada. En “[REC]” el factor sorpresa es fundamental, y la más mínima información sobre lo que acontece en el edificio puede echar al traste una vivencia inolvidable para el espectador.

Si bien se repiten algunos tópicos comunes a todas las pelis del género, el enfoque en primera persona para que el espectador viva en tiempo real (80 minutos) una experiencia sobrecogedora es el secreto del éxito de este gran film. No en vano, en una de las salas pequeñas del cine Lauren Universitat, todos los asistentes comentábamos con nuestra pareja respectiva antes de empezar la proyección “cari, ve comiendo palomitas antes de que empiece, que luego los cazos van a salir volando…”, ya advertidos por las reacciones del público en el pasado Festival de Sitges y el aviso de que personas con problemas cardiovasculares o epilépticas se abstuvieran de visionar la cinta.

Además de la ya mencionada protagonista, el elenco de secundarios (desconocidos casi todos) contribuyen a dotar el film de una gran verosimilitud, hasta el extremo que puedes creerte que son los verdaderos inquilinos del edificio de marras. Una estupenda presentación para que empieces a desconfiar de todo lo que se mueve, y a partir de ahí, a correr escalera p’arriba, escalera p’abajo. Hay que agradecer a los directores que nos den una pequeña tregua en mitad de la peli con algunas secuencias cargadas de gran sentido del humor para que nos relajemos un poco (y acabemos con el medio cazo de palomitas que todavía nos queda) y que sirven como break antes de afrontar la terrible última media hora.

Si hay que destacar algo negativamente, tan solo reflejar que la peli cumple al final con la innecesaria premisa de que los espectadores siempre necesitamos la explicación de todo lo que está pasando. Por ello los autores se sacan de la manga una nueva historia que sirve de origen y resolución al misterio del edificio. Una sorpresa que, más allá del asco y estupor iniciales, nos esbozó una sonrisa, y más tarde, y de aquí a la eternidad, una gran carcajada y el nacimiento de un nuevo mito.

No hay que perdérsela.

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