NO ES PAÍS PARA VIEJOS
“No es país para viejos”, basada en la novela homónima de Cormac McCarthy, es la historia de una caza. Una caza cimentada sobre un argumento poco original (prota se encuentra un dinero ilegal y huye porque los malos le persiguen) que intenta mantener en vilo al espectador hasta el final (a veces no con mucha fortuna). La película es buena, pero no estamos ante la obra maestra que nos quieren vender, y es que el fracaso de los últimos títulos de los hermanos Cohen ha facilitado el encumbramiento de esta nueva cinta.
Tres personajes muy bien perfilados, pero que no consiguen despertarnos la más mínima empatía, son el eje de la historia. Llewelyn Moss (Josh Brolin) es un cazafortunas que parece que nos va a hacer sufrir mucho, pero en seguida empieza a defraudarnos. Su torpeza supina da pie a todo el embrollo de la película, y siendo muy fiel a la novela, el personaje se disuelve como un azucarillo mucho antes de que llegue a su fin, un hecho discutible para algunos, pero realmente coherente teniendo en cuenta la poca trascendencia del personaje.
El sheriff Tom Bell (Tommy Lee Jones) es un hombre desencantado y que ejemplifica a la perfección el título del film. Su jubilación esta cercana y hace tiempo que dejó de entender los crímenes que tienen lugar en su condado. Sus intervenciones generan bastante sopor en general, y es que la intención de los Cohen es representar la decadencia de algunos estamentos de la sociedad americana. Los crímenes, como muy bien comenta él mismo al principio de la película, ya no tienen nada que ver con los que investigaba treinta años atrás en sus comienzos. Resumiendo, un personaje en fuera de juego que llega siempre tarde a todas partes. Creo que los autores fracasan en el intento de dotar este hecho de cierta ironía, convirtiéndose en aburrimiento puro y duro. Algunas escenas protagonizadas por Bell están de más y no nos interesa lo más mínimo interpretar sus sueños.
La mención especial es para nuestro Bardem, que demuestra ser un actorazo como la copa de un pino. Es imposible generar más repulsión en la piel del psicópata Chigurh, caracterizado con un peinado imposible y una bombona de oxígeno como arma mortífera. Es también destacable su impresionante dominio del inglés (el doblaje de Boixaderas pierde la gracia), y su lema de que “Todo el que me ve debe morir” impresiona bastante y supone que se lleve por delante medio estado de Texas. Su interpretación es lo mejor del film junto con la dramatización de unos paisajes espléndidos que dicen mucho también de la decadencia del mundo en que vivimos.