LA EXTRAÑA QUE HAY EN TI
Siempre me ha gustado Jodie Foster por su independencia, su masculinidad, su manejo de las armas y ese gran carisma que hace que siempre se interprete a ella misma por encima de todo. Le da igual que se la intenten comer, que unos marcianos le toquen la pera o que la violen repetidas veces sobre una mesa de billar en un antro de mala muerte. Ella ni se inmuta. Por todo esto decidí ver esta polémica cinta de Neil Jordan sobre lo alegre (y justo) de la venganza. Y no me arrepentí.
En “La lesbiana extraña que hay en ti” Jodie interpreta a Erica Bain, una locutora de radio de Nueva York que presenta un programa de éxito a lo “Directamente Encarna” y que está enamoradísima de su novio indio con el que planea casarse en breve (huelga decir que no pegan ni con cola). Pero sus planes se verán violentamente truncados cuando una noche, al sacar a pasear el perro por un parque, tres colgados les dan una paliza de tomo y lomo que acaban con ella en el hospital en coma y con él en el depósito de cadáveres. Empieza una nueva vida para Erica. Sufre una mutación digna de una heroína de Pérez Galdós y se convierte en otra persona, llena de miedos pero con una gran sed de justicia en su interior, por lo que se compra una 9 mm. en el mercado negro y patrulla las noches más peligrosas de Nueva York cargándose todo aquél que se comporta de forma inmoral y reprobable, básicamente chusma.
La polémica del film estaba servida en USA, ya que el posicionamiento es muy claro a favor de que la venganza en este caso está totalmente justificada. Son muy significativas las veces que Erica habla de Nueva York a través de las ondas como la ciudad más segura del mundo, con una gran ironía que no habrá gustado nada por esos lares. Hasta el inspector de policía negro, interpretado por Terrence Howard y que es un firme defensor de la justicia a través de la legalidad, acaba apoyando a Erica después de que ambos, por motivos sentimentales, cimenten una más que bonita amistad (otro con el que no pega ni con cola). La película se resuelve cuando Erica cierra el círculo de la venganza ante el alivio de todos los asistentes, que estábamos ansiosos de que se cargaran a toda la gentuza que había jodido a Jodie (y no es un juego de palabras!). Ya os he comentado que la película no da lugar a otro punto de vista, por lo que acabamos las pocas palomitas que quedaban del cubo súper y salimos del cine más anchos que largos.
Como anécdota, decir que el mejor detalle de la cinta se produce cuando la policía, al investigar el asesinato a balazos de dos negratas raperos en el metro, llega a la conclusión de que el ipod que uno de ellos lleva consigo es robado porque en él llevan grabado el disco de las Dixie Chicks. Genial.