HAIRSPRAY O EL CONCURSO DE MISS LACA ADOLESCENTE
Hay que reconocer que, últimamente, los miembros de este blog vamos escasamente al cine, por no decir casi nunca. Aún así, tenemos la enorme suerte, cuando nos decidimos a ir, de acertar con nuestras elecciones. Eso nos pasó ayer con “Hairspray”, un film al que acudimos un poco por aburrimiento, sin esperar demasiado y con sentimientos encontrados: por un lado, nos hacía gracia ver a John Travolta travestido de elefanta adorable, pero, por otra, no es que Travolta nos caiga especialmente bien. A los 30 segundos de película, ya habíamos dejado nuestras reservas a un lado y estábamos totalmente entregados a esa gordita entrañable (la hija de Travolta) cantándonos “Good morning, Baltimore” (”every day is like an open door…”) con un afán desmesurado mientras se peinaba, desayunaba o iba al insti subida en un camión.
El argumento es bien sencillo: en el microcosmos de Baltimore de los sesenta, una adolescente llamada Tracy (Nikki Blonsky) sueña día y noche con ser famosa y salir en el programa televisivo de baile de Corny Collins. Para ello, se presenta a una audición, en la cual la directora de la cadena (Michelle Pfeiffer, la mala) la desprecia y rechaza por gorda. Su oportunidad llegará a raíz de su contacto con los negros del instituto en las aulas de castigo: allí aprende bailes totalmente innovadores cargados de sexualidad y electricidad que la llevan a convertirse en la estrella del programa. El reparto es mucho más coral: está el bailarín guaperas (Zac Efron) del que Tracy se enamora con una convicción tremenda (a ritmo de “I can hear the bells”); la novia oficial del guaperas e hija de Michelle Pfeiffer (las malas de la peli); la mamma del guetto negro (Queen Latifah); la madre de Tracy (John Travolta), que no salía de casa desde 1951 cuando gastaba una talla 32 y ahora vive su propia liberación personal; el padre de Tracy (Christopher Walken), encargado de una tienda de bromas… Varias historias surgen de la trama principal: la segregación entre blancos y negros en la televisión, contra la que Tracy se vuelve una activista incansable. Lamentablemente, no hemos visto el “Hairspray” de John Waters (que, por cierto, hace un cameo aquí); esta adaptación es bastante sencilla, algo endulcorada, pero nada cargante (ni en los números musicales ni en tramas megalómanas). Muy simpática y correcta. Los elementos que la hacen una película entrañable y que hacen que salgas del cine con unas ganas irresistibles de apuntarte a clases de baile son otros:
- La presencia de negras cantando y bailando cual tigresas africanas, que siempre nos motiva mucho y evidencia la sosez de las blancas. Gracias a esta peli, uno entiende perfectamente la existencia de Brownsista.
- La banda sonora, que no se hace nada pesada (y ese es un riesgo bastante común en los musicales) e incluye buenas dosis de ironía y sarcasmo. Encaja perfectamente con el resto del film.
- Corny Collins (James Marsden), un guaperas de manual pero tremendamente irresisitible. Ya salía en la quinta temporada de Ally McBeal y es Cíclope en “X-Men”.
- John Travolta: verlo disfrazado de gorda reprimida que vive su propia liberación aceptándose como “talla grande” ante el mundo es una experiencia bastante indescriptible, tronchante. La única pega es que se nota que evitó a toda costa, aunque el guión lo pedía a gritos, besarse con su marido (Christopher Walken). Cosas de la Ciencología.
- El concurso Miss Laca Adolescente, el objetivo final y punto culminante de la historia.
- La tercera en discordia. Los miembros de este blog tenemos una especial afición y cariño por un tipo de personaje con la que topamos bastante a menudo: la amiga de la protagonista o personaje femenino secundario que de buenas a primeras parece un ser cargado de ingenuidad, inocencia y simpleza. Sin embargo, por ciertos atisbos o señales sutiles, se le va intuyendo un mundo interior mucho más rico de lo que parecía, destapándose como un auténtico diamante en bruto. Así, pasa por un proceso de liberación o autoafirmación parecido a la de la heroína de la película, pero mucho más divertido y desacomplejado. Total, que es la típica tonta a priori que luego tiene golpes escondidos y resulta entrañable. En este caso, la tercera en discordia es Penny (Amanda Bynes), la amiga de Tracy, rubita, con dos coletas, muy modosita y con una brutal represión por parte de su madre (que llega a atarla a la cama y a creerla poseída), que se enamora de un chico negro, Seaweed (Elijah Kelley). El amor por el chico hará que poco a poco se vaya destapando con frases tipo “Ahora me siento una mujer hecha y derecha“, cuando el negro por fin le ha pegado un buen repaso. Otros casos parecidos que hemos visto últimamente serían Lorrell en “Dreamgirls” o Karen en “Chicas malas”. Sólo por Penny ya vale la pena todo el metraje.
October 6th, 2007 at 5:15 pm
HOLA YO NO HE VISTO AUN LA PELICULA PERO ME HAN DICHO QUE ESTA MUY CHULA, OJALA QUE SALGA PRONTO EN VIDEO PARA PODER VERLA E IMITAR SUS BAILES, JAJAJA, ADIOS.