PROMESAS DEL ESTE
Monday, November 12th, 2007
Después de los últimos fiascos cinematográficos decidí que era una buena idea apostar por un valor seguro: David Cronenberg. Y acerté. Por fin un guión digno y original en el que se nos muestra una cara de Londres muy desconocida, la de los inmigrantes, y en particular, la de una importante familia del crimen organizado de la Europa Oriental.
Viggo Mortensen se desenvuelve con una maestría elogiable en el papel de Nikolai, un hombre de pocas palabras y muchos hechos que trabaja como chófer para una chunguísima familia rusa. Hay que ver cómo domina este hombre los acentos y la cara de mala hostia que se gasta durante todo el film, y es que hasta que descubrimos que en realidad es un agente infiltrado cuya misión es acabar con la hegemonía del malvado Semyon (Armin Mueller-Stahl) como piedra angular de una hermandad de mafiosos, Nikolai se muestra como un ser sin entrañas para ganarse la confianza del patriarca. Es la mano derecha del torpe hijo de Semyon, Kirill (Vincent Cassell), un ser de una fascinante complejidad psicológica, que básicamente disfruta emborrachándose y organizando fiestas con putas que nunca se folla. Kirill vive atormentado permanentemente por la búsqueda de la aprobación de su padre, que en el fondo lo aborrece por chabacano y chapuzas. La explicación a su “desordenado” comportamineto radica en que resulta ser una locaza de mucho cuidado que se derrite ante la presencia de Nikolai. Su padre, al corroborar este extremo, exclama (con la frialdad y el poco sentido del humor que caracteriza a los rusos): “Es Londres, esta ciudad donde nunca nieva ni sale el sol, la que lo ha hecho así”. ¿Habéis visto cuanta elegancia para justificar la homosexualidad de un hijo? Vamos, lo que le pasa a Kirill es que está esperando el “Kylie X” como agua de Mayo y pasa del extraperlo, como todas… (more…)